NOTA DE PRENSA


Indignación en el Pumarejo ante el último caso de abuso inmobiliario conocido.

La Plataforma por la Casa de Pumarejo quiere denunciar el último caso de atropello inmobiliario del que ha tenido noticia en el barrio, que ha provocado asombro e indignación por estar detrás de él la propia Empresa Municipal de la Vivienda de Sevilla, EMVISESA.

Nos referimos a la finca de la calle San Luis 70, de la que han ido siendo expulsados sus habitantes de antiguo, y en la cual actualmente sólo resiste ya un pequeño taller de mecánica industrial. Expulsiones que, con malas artes, ha venido ejecutando la Gerencia de Urbanismo, actual propietaria de la finca tras haberla adquirido por medio de EMVISESA: todas sus acciones han estado dirigidas a forzar, por cansancio, a dicho modesto empresario a que abandone su taller. Un taller que es el medio de vida de toda su familia, ya que sus hijos también desarrollan su actividad profesional en el mismo. Así, y como ejemplos, desde enero EMVISESA se niega a cobrarle los recibos; y en marzo le leventó un muro para cortarle la salida natural de sus productos, a la calle San Luis, y ello a pesar de una orden judicial en contra.

Y ha sido la búsqueda de las razones de tan incalificable proceder, y más en un organismo público como EMVISESA, lo que ha conducido a la Plataforma al conocimiento de circunstancias anómalas en la gestión municipal.

Así, esta finca fue declarada en ruinas hace ya más de cinco años. Esto obligó a su antigua propietaria a venderla, por 22 millones, siendo la empresa constructora Sebastián Pérez López Construcciones, S.L.. la compradora. Pero tan sólo 26 días después, la adquirió a su vez EMVISESA, por medio de una permuta con otras cuatro fincas situadas en torno a la calle Imperial (y registradas con los números 408, 410, 3.146 y 3.169). Y teniendo en cuenta el valor de estas otras cuatro fincas, 90 millones de pesetas, la empresa citada consiguió con la permuta un beneficio neto de 69 millones, y en sólo 26 días; una revalorización inmobiliaria, con tintes de pelotazo, difícilmente igualable.

En definitiva, que las permutas de solares, si bien no han de conllevar una lectura especial, en casos como éste de tan exagerada descompensación de los valores inmobiliarios respectivos, en perjuicio de los intereses comunitarios y en beneficio de un particular, se tornan escandalosas. Pero lo que ya afrenta directamente la sensibilidad vecinal son las formas de proceder deleznables de un organismo que, por ser público, habría de dar ejemplo de bienhacer en todas sus acciones, no equiparándose con las prácticas de algunos propietarios particulares contra sus inquilinos.

Sevilla, a 12 de septiembre de 2000.
PLATAFORMA por la CASA del PUMAREJO


vamos al pumarejo
SAN LUIS 70