Comunicado de prensa

Vecindario de San Luis y del Pumarejo realiza actos de protesta ante el nuevo caso de desalojo inminente que hay en el barrio.

La Plataforma por la Casa de Pumarejo organizó ayer diversas acciones en protesta por el desalojo inminente que amenaza ya a otro vecino del barrio, el pequeño industrial Juan Núñez. Éste tiene hasta fines de mes para desalojar voluntariamente su taller; algo que no piensa hacer. Pasado el plazo, en cualquier momento podrá obligarle a ello la policía.

Las acciones consistieron en una concentración frente al corralón en el que está el taller, a la altura del número 70 de la calle San Luis, que congregó a medio centenar de personas. Tras ésta, el vecindario reunido pudo realizar una visita al interior del taller; dejando colgada sobre la calle una pancarta en la que se puede leer que "la especulación también acaba con la industria tradicional de nuestro barrio: vecino/-a, apoya a Juan Núñez y familia", mientras portaban otra en la que ponía "EMVISESA y Gerencia, desahucian, arruinan y cierran empresas y vecinos de San Luis-Pumarejo. Alfonso Macua [alto cargo de EMVISESA]: embustero y especulador. Queremos justicia verdadera".

Finalmente, los concentrados se dirigieron en grupo a la Plaza de Pumarejo, donde previamente se había colocado una cruz de mayo sobre la que se han escrito los principales problemas que sufre el barrio y la Casa de Pumarejo en particular: promesas incumplidas; avalancha de desalojos; ataque a la industria tradicional; destrucción patrimonial...

Todas estas acciones se han llevado a cabo para volver a protestar por la situación que se viene sufriendo en el barrio ante la pasividad de los organismos públicos. Y, concretamente, para denunciar públicamente la última orden de desalojo de la que se ha tenido noticia, la del taller de Juan Núñez; asentado en la calle San Luis desde hace más de treinta años, y que da trabajo a dos de sus hijos y a dos sobrinos. Un caso éste, además, en el que los organismos públicos han pasado de la pasividad a la complicidad.

Así, esta orden de desalojo es la culminación de las presiones a las que le viene sometiendo la empresa municipal de la vivienda, EMVISESA, que lleva tres años intentando que desaparezca este taller familiar, para que quede ya totalmente vacío el corralón que éste aún ocupa. Y todo ello sin que en ningún momento EMVISESA haya accedido a ningún tipo de negociación de cara a acordar una compensación justa para este pequeño industrial.

La situación que vienen sufriendo estos trabajadores del barrio, a la que ha venido a sumarse la orden de desalojo que finalmente les ha llegado, ha aumentado en el barrio unos sentimientos de desamparo y de indignación considerables. Y es que, por un lado, esta orden se une al cúmulo de casos similares que estos últimos años han determinado la expulsión de muchos vecinos; algo que ha venido sucediendo ante el casi nulo amparo que este modesto vecindario ha encontrado por el momento en el poder judicial. Y por otro, resulta que quien está ejercitando estas formas de actuación no es el propietario o especulador particular sin escrúpulos al que ya está acostumbrándose el barrio, sino una empresa municipal, lo que le da a este caso mayor gravedad si cabe. Algo que se añade a la sospecha que circula en el barrio de que EMVISESA, con la complicidad de la Gerencia de Urbanismo, ha gestionado especialmente mal los fondos e intereses públicos en este caso, puesto que, como ya se denunció en su día, esta empresa pública se hizo con la propiedad de este corralón permutándoselo al constructor que lo acababa de adquirir, por sólo 22 millones, por tres solares que valían el triple.

Todo ello ha conseguido que el barrio esté preparando ya la adopción de medidas de denuncia y de presión más contundentes que las empleadas hasta ahora, con vistas a impedir la consumación de una nueva injusticia entre sus vecinos, y ante la aparente insuficiencia de las iniciativas llevadas a cabo hasta el momento.

Sevilla, a 26 de mayo de 2001.

PLATAFORMA por la Casa de PUMAREJO


vamo pa  pumarejo